LA HOMEOPATÍA Y SU SORPRENDENTE EFECTO PLACEBO
Posted: Enero 12th, 2012 | Author: Emilio Morales | Filed under: Clínica homeopática, Divulgación, Método y doctrina, Propuestas e investigación, Terapéutica homeopática | 7 Comments »No es nuevo. Desde los mismos orígenes de la homeopatía, ha sido el argumento favorito de sus detractores: la homeopatía no puede curar debido a la enorme pequeñez de sus dosis; más tarde se supo que muchas de esas dosis, no es que fuesen pequeñas sino que simplemente no existían (al menos de forma molecular). Así pues, los que se curan con la homeopatía son unos crédulos, sufren un efecto sugestivo, experimentan el efecto placebo. Por consiguiente, la homeopatía es una engañifa y los homeópatas, vendedores de humo (en realidad nos dicen cosas peores, pero con lo dicho basta para entendernos).
Esta vez la opinión viene nada menos que del Ministerio de Sanidad, revestida con los solemnes ropajes de la ciencia. “Hemos hecho, vienen a decir, un estudio y hemos llegado a la conclusión de que el efecto de la homeopatía es placebo”. Y se quedan tan tranquilos.
Ya se han oído voces desde la homeopatía recusando la legitimidad de tales estudios. No insistiré mucho en eso: todo el mundo sabe que una gran mayoría de las pruebas clínicas que se esgrimen, si no todas, están realizadas con la fórmula: un medicamento “homeopático” determinado versus placebo, en una patología determinada. Los homeópatas saben que así no hay manera de demostrar nada. Hace ya algunos años publiqué un artículo en Revista Española de Homeopatía ocupándome de esta cuestión esencial. Por no aburrir a nadie, lo inserto al final del artículo para quien quiera leerlo.
Hoy no quiero profundizar en el tema de una manera, por así decir, técnica, sino apelando al sentido común.
El efecto placebo se reconoce en toda la actividad clínica independientemente del método: la confianza que el paciente deposita, bien en el médico, bien en el medicamento o en el procedimiento terapéutico que se emplee tiene un efecto positivo y, por así decir, curativo. Es el efecto placebo. Por eso, las pruebas clínicas de medicamentos se hacen comparando el efecto que produce una sustancia inerte (placebo) con el que produce la sustancia activa. Además, se hacen a doble ciego para evitar que el propio médico sepa si lo que está administrando es sustancia activa o placebo y de ese modo no pueda inducir al paciente, con su actitud, en un sentido o en otro.
Pero, como digo, cualquier medicamento y cualquier método produce, estadísticamente, un efecto benéfico independiente de la actividad de la sustancia que se administra y también independientemente de que la administren un homeópata o un alópata.
Dicho esto, pasemos a lo que importa, es decir, a lo curioso y sorprendente del efecto placebo de la homeopatía: tanto los médicos homeópatas como los pacientes concernidos saben que con homeopatía se curan jaquecas. Cuando digo “curan” no me refiero a aliviarlas mientras dura el efecto del tratamiento, sino a mejorarlas permanentemente y en muchos casos erradicarlas tras una sola toma de un remedio homeopático bien elegido. ¿Efecto placebo? De acuerdo, pero ¿qué hay del efecto placebo de los medicamentos alopáticos? ¿Por qué el único remedio que tienen para la jaqueca son los paliativos con sus importantes efectos secundarios y en ocasiones, además, con su ineficacia?
Lo que digo de la jaqueca, lo hago extensivo a la bronquitis asmatiforme, a otras formas de alergia, a la recurrencia en las infecciones de repetición y a tantas formas patológicas que ceden muchas veces al tratamiento homeopático y ante las cuales la medicina alopática sólo puede, en el mejor de los casos, paliar.
Aquí hay un gran misterio porque si el efecto placebo es igual estadísticamente con independencia del método empleado, ¿por qué la alopatía sólo consigue paliar allí donde la homeopatía cura?
A lo mejor es que el efecto placebo de la homeopatía es curativo y el de la alopatía, paliativo. Eso va a ser. De otra manera no se explica.
El artículo prometido, picando el título aquí abajo.
BORRADOR PARA UN PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Quiero agradecer los articulos y demas libros de vuestro blog. Realmente gratificante encontrar informacion sobre homeopatia en espanol. grcias por vuestro trabajo y dedicacion
Buen artículo, Emilio, además de soluciones al problema del placebo. ¡Qué pena que no entre dentro de los planes de quienes mandan! Otros intereses más oscuros tendrán. ¡Qué le vamos a hacer!
Ya se sabe que a las farmaceuticas no les interesa que este tipo de medicina prospere. Saludos
Yo aporto mi visión de los hechos en mi post sobre homeopatía: http://periodistia.blogspot.com/2012/01/homeopatia.html
Placebo sólo la homeopatía, ya, ya. Buena reflexión, Emilio, para quien quiera oír. ¿Pero es que no hay ningún responsable en nuestras asociaciones que pueda hacer llegar al Ministerio de Sanidad el “Protocolo de investigación clínica” que propone el doctor Morales, u otro similar? “La Asamblea Nacional de Homeopatía denuncia la falta de participación de las principales instituciones homeopáticas españolas y grupos de investigación en Homeopatía” en la elaboración de este dictamen, según leo en la aportación de Marina M. (http://periodistia.blogspot.com/2012/01/homeopatia.html). Me sorprende que después de casi veinte años no haya habido tiempo y modo de poner en práctica una propuesta de “investigación a doble ciego” de tal sensatez y simplicidad. ¿De verdad es tan poca nuestra influencia? El número de pacientes que se benefician de nuestro método lo desmiente. Encontrar un grupo de experimentación entre sus conocidos no debe ser tarea imposible y farmacéuticos dispuestos a colaborar, seguro que tampoco.
Sin duda la homeopatía se defiende por sí misma, pero no es menos cierto que un dictamen de la índole que el Ministerio acaba de emitir es un duro golpe para nosotros. No hay duda de que estamos en otra nueva campaña de ataque al método, si es que la anterior se había terminado. Estamos ante una emergencia.
Sólo tenemos como defensa la clínica, los resultados (diréis que no es lo principal, lo único, ¡cierto!), las estadísticas… Pero “el marco teórico” (El que propone, p.e., La Asociación Española de Médicos Naturistas) ya no sirve, ahora se requiere algo más concreto.
Habiendo sido él el autor de este protocolo de investigación, estaría muy bien que nuestro amigo el doctor Morales (sé que me tirará de las orejas en la primera ocasión) se animara a ocupar de cuando en cuando alguna tribuna, ¿cómo diría yo?, más política de las que suele frecuentar e hiciera oír su voz.
Casi siempre que la homeopatía sale a la palestra pública son varios asuntos o aspectos los que, ya sea por inconsciencia o a sabiendas, con ánimo de liarla más, se entremezclan y confunden. Y al final no sabemos de qué estamos hablando ni hacia dónde vamos. Todo queda reducido a un simplón y muy conveniente para muchos posicionamiento a favor o en contra. Una vez que aislamos y definimos uno de sus múltiples aspectos, entonces podemos analizarlo, discutirlo y quizás llegar a algunas conclusiones válidas y útiles, aplicables a solo ese aspecto. Después podemos aislar y definir otro aspecto, analizarlo y discutirlo, and so on.
El efecto placebo. Claro que existe, bendito sea. Y que no nos falte, como profesionales y como pacientes. Lo he visto funcionando en mis pacientes homeopáticos y en los del servicio de urgencias hospitalario. David Reilly, de Glasgow, a quien conocí en Barcelona en 1990, lleva décadas estudiando todo lo que ayuda a desarrollar el potencial curativo de la persona, incluido el efecto placebo. Todo con un enfoque integrativo, que incluye desde la relación médico-paciente hasta la administración de terapia. Aquí su web: http://www.davidreilly.net/.
Los estudios científicos. Que tampoco nos falten. No vale con solo decir que yo curé así y asao a este paciente que ven Uds. en este video, aplicando mi originalísimo enfoque de la homeopatía. No debería valernos solo con el carisma de los top-amazings. La metodología de investigación es hoy lo suficientemente amplia como para que nos permita buscar el tipo de estudios adecuados para testar las hipótesis pertinentes dentro del campo de la homeopatía. Y si no los hubiera, manos a la obra para crearlos. Es cuestión de voluntad entre los profesionales y entre las agrupaciones de profesionales de la homeopatía. ¿Hayla? Muy justita. Parece que muchos piensan que, en lo tocante a dotar de credibilidad y aceptabilidad a la homeopatía, todo se va a conseguir con reuniones al más alto nivel, comunicados de réplica en prensa, encuestas de satisfacción y entrevistas divulgativas. Todo política y conquista social, y nada de investigación, de comunicaciones clínicas, de estudios de campo. Craso error.
Los críticos, nuestra particular némesis. Los que señalan nuestras carencias, exageraciones, extravagancias, falta de rigor; los que rechazan, y con razón, nuestras pretendidas explicaciones que no explican nada. Quienes nos ayudan a ver las deficiencias en la homeopatía y, con sus puyas, nos estimulan a trabajar para mejorar, actualizar y desarrollar. Los auténticos críticos, no toda esa barahúnda de voceros del pseudoescepticismo, aprovechateguis de la “ciencia” y acólitos del pensamiento único, de la bronca y de la trifulca. Escuchemos a los primeros y dejemos en su salsa, sus espectáculos mediáticos, a los segundos.
And so on, ya digo.
Casi siempre son las dosis infinitesimales, las altas diluciones el aspecto que se le critica a la homeopatía: no hay molécula, no hay medicamento; pero ese solo aspecto basta a los ojos del profano para echar abajo el método entero, con el consiguiente daño para los muchos que pudiendo beneficiarse esta terapéutica la van a despreciar de antemano. Si se me permite la personalización: no quiero ni imaginar siquiera que la homeopatía no hubiera venido en mi ayuda hace unos años. ¡Menos mal que el Ministerio entonces estaba calladito!
Seguramente la balanza terminará por equilibrarse y no hemos de entrar al trapo de según qué. Convenido. Sin embargo, vivimos en el mundo en que vivimos: demasiadas veces, lo que hay en el escaparate es todo lo que hay. Y ahora el escaparate lo ha puesto la más alta instancia de sanidad de la nación.
Nosotros muy dignamente podemos ir a lo nuestro, que es curar (si tenemos a quien ¡claro!); pero hay entre nosotros quienes, con la misma dignidad y sin ningún tipo de reserva, pueden exhibir propuestas de estudio e investigación dentro de los cánones más rigurosos hoy exigidos y, al mismo tiempo, según las pautas del método homeopático, por ejemplo, la investigación clínica que propone el autor de este artículo.