BIOGRAFIA DE ANTOINE JACQUES LOUIS JOURDAN (1788-1848)
Posted: Mayo 21st, 2011 | Author: Maria Luisa Rey | Filed under: Biografías, Historia | No Comments »
Fuente: Dr. Séror http://www.homeoint.org/seror/biograph/jourdan.htm
Biografía cronológica del Dr. Antoine Jacques Louis Jourdan
Miembro de la Real Academia de Medicina
(1788-1848)
(Mi agradecimiento a Mlle. Valerie Gressel, Conservateur de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) por los valiosos documentos que me ha proporcionado y que han servido para la redacción de esta biografía. Dr. R.S.).
Una aclaración:
El traductor de SFCH es el Dr. A.J.L. Jourdan, miembro de la Real Academia de Medicina.
Varios autores han argüido que este colega no era homeópata y sus traducciones de las principales obras de SFCH habían sido hechas sólo por amor a la lengua alemana, pero sin ningún conocimiento de homeopatía, de la cual no sabía nada.
En la primera parte de la biografía del Dr. Jourdan, yo había expresado la hipótesis de que Jourdan era un homeópata, habida cuenta de la calidad de su traducción.
Ahora lo puedo demostrar.
En primer lugar, por este prefacio que introduce al lector en la obra de SFCH, pero sobre todo por la traducción de esta breve biografía de Jourdan por el Dr. T. El Bradford. Aquí está:
(Dr. T. L. Bradford, Les pionniers de l’ Homéopathie (Los pioneros de la homeopatía), 1897, página 410).
“Fue uno de los primeros médicos homeópatas de París. Su nombre aparece en la lista de Quin de 1834.
Autor de numerosos trabajos:
En 1832 tradujo al francés Les maladies Chroniques (Las Enfermedades Crónicas) de SFCH. El libro se publica en París.
En 1834, MMH pure (Materia médica homeopática pura) y en 1832, el Órganon.
En 1840, publica en dos gruesos volúmenes una Farmacología universal y en 1834, un Diccionario médico.
Ha sido imposible encontrar el menor dato concerniente a la vida o la muerte de este talentoso escritor de la escuela homeopática”.
El doctor Bradford había buscado mal, porque cuando apareció su libro, Jourdan había fallecido y su oración fúnebre, que publico en otro lugar, ya existía (Jourdan murió en 1848 y Les pionniers de l’homéopathie (Los pioneros de la homeopatía) aparecieron en 1895, 1897).
Trabajos:
1/Traducciones (esencialmente del alemán a francés):
Sprengel: Histoire de la médecine depuis son origine jusqu’au XIX ème siècle (Historia de la medicina desde su origen hasta el siglo XIX).
Buhle: Histoire de la philosophie jusqu’à Kant (Historia de la filosofía hasta Kant).
Traducciones homeopáticas: Fueron totalmente traducidas a partir de las obras de Hahnemann, en vida de éste. Esto es muy importante, porque SFCH hablaba y escribía con soltura nuestra lengua y en ningún momento criticó ni refutó las traducciones y los trabajos del Dr. Jourdan. Quien calla otorga, como dice el proverbio.
1832: Organon de SFCH.
1832, después, en 1834: Maladies Chroniques (Enfermedades Crónicas) de SFCH.
1834: Matière médicale pure (Materia médica pura) de SFCH. Se trata de esta MMH que aparece en mi web unida a la MMH de Fragmenta.
Pero el Dr. Jourdan no fue sólo traductor, también fue autor; publicó las obras siguientes:
1826 (36 años): Traité des maladies vénériennes (Tratado de las enfermedades venéreas).
1828 (40 años): Pharmacopée universelle (Farmacopea universal).
1832 (44 años): Esquisse historique des principales époques des sciences physiques et mathématiques (Esbozo histórico de las principales épocas de las ciencias físicas y matemáticas).
1834 (46 años): Dictionnaire raisonné, étymologique, synonymique et polyglotte des termes usités dans les Sciences Naturelles, (Diccionario razonado, etimológico, sinonímico y políglota de los términos usados en las Ciencias Naturales), comprendiendo Anatomía, Historia Natural y Fisiología Generales, Astronomía, Botánica, Química, Geografía Física, Geología, Mineralogía, Física y la Zoología. París, J.-B. Baillères, 1834.
Encyclopédie anatomique : Traité de la neurologie (Enciclopedia anatómica: tratado del neurología).
Revistas homeopáticas: Con los Dres. Léon Simon, Curie Senior, editó Archives de la médecine homéopathique (Archivos de la Medicina Homeopática) en 4 volúmenes. Aquí están detalladas:
1834 – 1835: 2 volúmenes de Archives de la Médecine Homéopathique (Archivos de la medicina homeopática) (Jourdan solo).
1835-1836: Vol. 3 y 4. Archives et Journal de la Médecine Homéopathique (Archivos y Periódico de la Medicina Homeopática) (Con Simón y Curie).
¡Es evidente! No se puede redactar y editar una revista de homeopatía sin conocer nuestra disciplina.
He aquí una bibliografía muy completa que nos dio el doctor Begin, cuando pronunció el elogio fúnebre del doctor Jourdan sobre su tumba:
“Primera parte: obras originales:
- Dissertation sur la pellagre (Disertación sobre la pelagra). Tesis doctoral. París, 18 de diciembre de 1819, in-4 de 20 páginas.
- 2. Traité complet de la maladie vénérienne (Tratado completo de la enfermedad venérea), conteniendo la exposición de sus síntomas y de su tratamiento probable, según los principios de la medicina orgánica. París, 1826, 2 vol. in-8.
- 3. Pharmacopée Universelle ou Conspectus des pharmacopées (Farmacopea Universal o Examen de las farmacopeas de Amsterdam, Amberes, Dublín, Edimburgo, Ferrara, Ginebra, Grecia, Hamburgo, Londres, Oldenbourg, Parma, Sleswig, Estrasburgo, Turín, Wurtzbourg; americana, austríaca, bátava, belga, danesa, española, finlandesa, francesa, hannoveriana, hesoisiana, polaca, portuguesa, prusiana, rusa, sarda, sajona, sueca y wurtemberguesa; de los dispensarios de Brunswick, de Fulde, del Belfo y de Palatinado; de las farmacopeas militares de Dinamarca, de Francia, de Prusia y de Wurtzbourg; de los formularios y farmacopeas de Ammon, Augustin, Béral, Bories, Brera, Brugnatelli, Cadet de Gassicourt, Cottereau, Cox, Ellis, Foy, Giordano, Guibourt, Hufeland, Magendie, Phoebus, Piderit, Pierquin, Radio, Ratier, Saunders, Schubart, Santa-Marie, Soubeiran, Speilmann, Swediaur, Taddeï et Van-Mons.
El trabajo contiene los caracteres esenciales de la sinonimia de todas las sustancias citadas en estas selecciones, con la indicación, para cada preparación, de los que las adoptaron, los procedimientos diversos recomendados para ejecutarlas, variantes que presentan en diferentes formularios, nombres oficinales bajo los cuales se las distingue en países diversos y dosis en las que se administran.
- La segunda edición totalmente refundida y considerablemente aumentada, precedida por tablas que presentan la concordancia de los diversos pesos medicinales de Europa, entre ellos y con el sistema decimal. París, 1ª edición, 2 vol. in-8; 2ª edición, 1840, 2 vol. in-8, de 800 páginas cada uno a dos columnas.
- Esquisse historique des principales époques des Sciences Physiques et Mathématiques (Esbozo histórico de las principales épocas de las Ciencias Físicas y Matemáticas). París, 1832, in-8, de 84 páginas.
- Dictionnaire raisonné, étymologique, synonymique et polyglotte des termes usités dans les sciences naturelles (Diccionario razonado, etimológico, sinonímico y políglota de los términos usados en las Ciencias Naturales); comprendiendo Anatomía, Historia natural y Fisiología generales; Astronomía, Botánica, Química, Geografía física, Geología, Mineralogía, Física, Zoología etc. París, 1834, 2 volúmenes in-8 a dos columnas.
2ª parte: traducciones:
- Traité de la plique polonaise (Tratado de la plica polonesa), seguido de observaciones sobre esta enfermedad por F.-L. de Lafontaine, traducido del alemán, con notas y una lista de todos los autores que escribieron sobre esta afección. París, 1808, in-8, 136 páginas, con 7 tablas grabadas.
- Traité de différentes espèces de gonorrhées (Tratado de diferentes tipos de gonorreas), con la indicación de un nuevo método seguro y fácil para curar la gonorrea ordinaria sin tratamiento interno y por medios locales, de Aug.-F. Hecker. Traducido del alemán. París, 1812, in-12.
- Histoire de la médecine depuis son origine jusqu’au XIX ème siècle (Historia de la medicina desde su origen hasta el siglo XIX), con la historia de las principales operaciones quirúrgicas y un indice general de las materias, de Kurt Sprengel. Traducida del alemán. París 1815-1890, 9 vol. in-8, encuadernados en rústica.
10. Histoire de la philosophie moderne (Historia de la filosofía moderna), desde el renacimiento hasta Kant; precedida por un compendio de la filosofía antigua, desde Tales hasta el siglo XIV, de J.-Th. Gottl. Buhle. Trad. del alemán. París, 1816, 6 vol. in-8.
11. Code pharmaceutique (Código farmacéutico), traducción francesa del Codex medicamentarius. París, 1820, 1 vol. in-8.
12. Histoire du droit Romain (Historia del derecho Romano), de Gust. Hugo. Traducida del alemán con notas de F. Poncelet. París, 1821, 2 vol, in-8.
13. Inductions physiologiques et pathologiques (Inducciones fisiológicas y patológicas) sobre diferentes clases de excitabilidad y de excitación, sobre la irritación y sobre las potencias excitantes, debilitantes e irritantes; traducido del italiano, con introducción y notas de A. J. L. Jourdan y F.G. Boisseau. París 1822, in-8.
14. Anatomie du cerveau (Anatomía del cerebro), conteniendo la historia de su desarrollo en el feto, precedido por un discurso sobre el estudio de la fisiología en general y sobre la de la acción del cerebro en particular, de Fr. Tiedemann. Trad. del alemán. París, 1893, in-8, con 16 tablas.
15. La macrobiotique ou l’Art de prolonger la vie de l’homme seguida de Conseils sur l’éducation physique des enfants (La macrobiótica o el Arte de prolongar la vida humana, seguida de Consejos sobre la educación física de los niños), de C. – G. Hufeland. Trad. del alemán. París, 1824. Segunda edición aumentada, 1838.
16. La solitude considérée par rapport aux causes qui en font naître le goût (La soledad considerada en relación a las causas que originan el gusto por la misma); sus inconvenientes o sus ventajas para las pasiones, la imaginación, el espíritu y el corazón; de J.-G. Zimmermann. Traducida del alemán. Aumentado con una reseña sobre el autor. París, 1825 o 1850, in-8, de 550 páginas.
17. Manuel d’anatomie générale, descriptive et pathologique (Manual de anatomía general, descriptiva y patológica), de J-F. Meckel y aumentado con hechos nuevos de los cuales la ciencia se enriqueció hasta aquel momento. Traducido del alemán. París, 1825, 3 vol. in-8.
18. Recherches expérimentales, physiologiques et chimiques sur la digestion considérée dans les quatre classes d’animaux vertébrés (Investigaciones experimentales, fisiológicas y químicas sobre la digestión considerada en las cuatro clases de animales vertebrados), de F. Teidemann y L. Gmelin. Traducidas del alemán. París, 1827, 2 vol. in-8, con gran número de tablas.
19. Traité medico-chirurgical de l’inflammation (Tratado médico-quirúrgico de la inflamación), traducido del inglés, con notas, por F G. Boisseau y AJL Jourdan. París, 1827, 1 vol. in-8.
20. Traité complet de chimie (Tratado completo de química), de Berzelius. Traducido del alemán por AJL. Jourdan y Eslinger. París, 1829-1833, 8 vol., in-8.
21. Traité pratique d’analyse chimique (Tratado práctico de análisis químico), seguido de tablas, sirviendo, en los análisis, para calcular la cantidad de una sustancia según la que ha sido encontrada de otra sustancia, de Enrique Rose, profesor de Química en la Universidad de Berlín. Trad. del alemán. París, 1832, 2 vol. in-8. Segunda edición acompañada de notas y adiciones, por E. Peligot. 1843. 2 gruesos vol. fig.
22. Traité complet de physiologie de l’homme (Tratado completo de fisiología humana), de F. Tiedemann. Traducido del alemán. París, 1831, 2 vol. in-8.
23. Mémorial du médecin homéopathiste o Répertoire alphabétique de traitements et d’expériences homéopathiques (Memorial del médico homeópata o Repertorio alfabético de tratamientos y experiencias homeopáticas) para servir de guía en la aplicación de la homeopatía a la cabecera del enfermo; del doctor J.-L. Haas. Traducido del alemán. París, 1834, 1 vol. in-8.
24. Exposition de la doctrine médicale homéopathique u Organon de l’art de guérir (Exposición de la doctrina médica homeopática u Organon del arte de curar) de S. Hahnemann; seguido de Opuscules (Opúsculos) del mismo autor. Traducida del alemán. Primera edición, 1832. Segunda edición, 1834. Tercera edición, aumentada y precedida por una reseña sobre la vida, los trabajos y la doctrina del autor por el doctor León Simón. París, 1815, in-8.
25. Doctrine et traitement homéopathique des maladies chroniques (Doctrina y tratamiento homeopático de las enfermedades crónicas) del doctor S. Hahnemann. Traducida del alemán. París, 1832, 2 vol. in-8. Segunda edición, considerablemente aumentada. París, 1836, 3 vol. in-8.
26. Traité de matière médicale pure, ou de l’action homoeopathique des médicaments (Tratado materia médica pura o de la acción homeopática de los medicamentos) de S. Hahnemann; traducido del alemán, con las tablas proporcionales de la influencia que las diversas circunstancias ejercen sobre esta acción por C. Boenninghausen. París, 1834, 3 gruesos vol. in-8.
27. Traité élémentaire d’anatomie comparée (Tratado elemental de anatomía comparada), seguido de una investigación de anatomía filosófica o transcendental sobre las partes primordiales del sistema nervioso y del esqueleto interior y exterior; de C.C. Carus, precedido de un esbozo histórico y bibliográfico de anatomía comparada. Traducido del alemán. París, 1835, 3 vol. in-8, acompañados por un bello Atlas de 31 láminas in-8 grabadas.
28. Traité de physiologie considérée comme science d’observation (Tratado de fisiología considerada como ciencia de observación), de G.-F. Burdach, profesor en la universidad de Koenigsberg, Traducido del alemán. Con adiciones de los señores profesores Baer, Moser, Meyen, J. Muller, Rathke, Siebold, Valentin, Wagner. París, 1837-1841, 9 vol. in-8, fig.
29. Manuel pour l’analyse des substances organiques (Manual para el análisis de las sustancias orgánicas); de G. Liebig; seguido del examen crítico de los procedimientos y los resultados del análisis elemental de los cuerpos organizados, por F.V. Raspail. Traducido del alemán. París 1838, in-8, fig.
30. Manuel de médecine pratique (Manual de medicina práctica), fruto de una experiencia de cincuenta años, de C.-G. Hufeland. Traducido del alemán. París, 1838, in-8; segunda edición, 1848, in-8.
31. Encyclopédie anatomique (Enciclopedia anatómica), comprendiendo Anatomía descriptiva, Anatomía general, Anatomía patológica, Historia del desarrollo y la de las razas humanas; de G.-T. Bischolf, J. Henle, E. Huschke, S.-T. Sceminerring, F. G Theile, G. Valentin, J. Vogel, R. Wagner, G. y E. Weber. Traducida del alemán. París, 1843-1847, 8 volúmenes in-8, con atlas in-4.
32. Manuel de physiologie (Manuel de fisiología); de J. Muller, profesor de Anatomía y de Fisiología de la Universidad de Berlín; Traducido del alemán, con anotaciones. París, 1845, 2 vol. in-8, acompañados por 275 figuras intercaladas en el texto.
33. Thérapeutique homoeopathique des maladies aiguës et des maladies chroniques (Terapéutica homeopática de las enfermedades agudas y de las enfermedades crónicas); de F. Hartmann. Traducida del alemán. París, 1847, t. 1º, in-8.
El Doctor Jourdan ha cooperado en la redacción:
1. Del Dictionnaire des sciences médicales (Diccionario de las ciencias médicas). 60 vol. in-8.
2. De la Biographie médicale (Biografía médica). 7 vol. in-8.
3. Del Journal complémentaire des sciences médicales (Periódico complementario de las ciencias médicas), de las que era el redactor principal del 1818 al 1834. 46 vol. in-8.
4. Del Dictionnaire abrégé des sciences médicales (Diccionario abreviado de las ciencias médicas). 15 vol. in-8. (El Dr. Jourdan redactó un tercio.)
5. Del Dictionnaire des termes de médecine (Diccionario de términos de la medicina). París, 1823, in-8.
6. Del Complemento de dicho Diccionario de la Académie Française. París, 1840, 1 vol.in-4.
7. Del Dictionnaire de médecine, de chirurgie, etc., (Diccionario de medicina, cirugía, etc.), de Nysten. Séptima edición. París, 1845, 1 vol. in-8, etc.
El Doctor Jourdan proporcionó artículos:
1. Al Journal Universel des sciences médicales (Periódico universal de las ciencias médicas),
2. A la Encyclopédie moderne (Enciclopedia moderna) de Courtin,
3. A Éphémérides Universelles (Efemérides Universales),
4. A la Biographie universelle (Biografía universal) de Michaud.
1848. Muerto en París (a los 60 años).
Así pues, una muerte prematura. En el momento de sus exequias, he aquí el elogio fúnebre que uno de sus compañeros, el doctor Luis Jacques Begin, miembro de la Real Academia de Medicina, antes de la inhumación, pronunció en París el 5 de enero de 1848.
Discurso pronunciado sobre la tumba del Doctor Antoine Jacques Luis Jourdan, miembro de la Real Academia de Medicina. (Extracto del Boletín de la Academia de Medicina del 11 de enero de 1848):
“La Real Academia de Medicina acaba de perder a uno de sus miembros de los más laboriosos, una de las voces más ilustres de las ciencias; para Francia, un hombre de bien en toda la extensión de la palabra; para Alemania, un intérprete infatigable de sus pensamientos e investigaciones, en casi todas las ramas de los conocimientos humanos.
La muerte, desde hace algunos años, golpea con fuerza redoblada a esta generación que, formada durante el imperio, ha sido probada por todo lo que agita más fuertemente la vida de los hombres: los éxitos maravillosos, los reveses inauditos, los gozos o las promesas de honores y de fortuna, los rigores de la persecución y los embates de la necesidad.
La Academia, en el momento de su creación, acogió un buen número de estas organizaciones de élite, a las que ninguna herida había podido abatir y que proyectaron en su origen un reflejo de su ilustración.
Los más antiguos de estos veteranos del servicio y de la ciencia han desaparecido; otros se han retirado a su torre de marfil y pronto no quedarán ya entre nosotros, de aquellos tiempos memorables, más que tradiciones debilitadas, que tampoco serían ya aceptadas, si la historia no atestiguara la realidad de su grandeza.
A Desgenettes, a Larrey, a Ducamp, a Boisseau, han sucedido Sanson y Ribes. Hoy un último y piadoso deber nos reúne alrededor de la tumba de Jourdan, que fue su colaborador, su colega y su amigo.
Antoine Jacques Luis Jourdan, caballero de la Real Orden de la Legión de Honor, miembro de la Real Academia Medicina, de la Sociedad Médica de Emulación y de un gran número de sociedades científicas nacionales y extranjeras, nació en París el 29 de diciembre de 1788.
Su padre ocupaba una alta posición en la administración de las finanzas y él mismo era maestro en artes; y, aunque no poseemos ningún detalle sobre la juventud de Jourdan, todo lleva a pensar que, habiendo hecho brillantes estudios en el colegio Sainte-Barbe, nada fue descuidado en su educación
Por su edad, llamado al servicio de la patria, tal como nos lo indica en uno de sus prefacios, Jourdan partió el 2 de junio de 1807 al gran ejército en calidad de cirujano subayudante, con pesar, añade él, de no haber adquirido todavía todos los conocimientos necesarios para la responsabilidad que iba a ejercer.
Destinado primero a quinientas leguas de París, a las puertas de Königsberg, pronto fue llamado por Percy al cuartel general en Berlín.
En los momentos de ocio que le dejaban sus funciones, Jourdan se entregó al estudio de la lengua alemana y emprendió la traducción de una obra, poco conocida en Francia, sobre una enfermedad que lo era mucho menos todavía: Traité de la plique polonaise (Tratado de la plica polonesa) de La Fontaine, primer cirujano del último rey de Polonia.
Esta traducción, que debía ser seguida de tantas otras, apareció en 1808 y fue dedicada al señor profesor Duméril, del que Jourdan se honró siempre en haber sido discípulo en el Museo de Historia Natural, y que tuvo allí para él bondades totalmente paternales.
En esta primera creación de su pluma, Jourdan se muestra no sólo como un traductor exacto, sino que él mismo estudia el contenido del libro que vierte a nuestra lengua, lo enriquece con notas, lo hace preceder de un prefacio en el que resuelve opiniones acreditadas sobre el origen, las causas y la naturaleza de la plica. En una palabra, expone con perfecta claridad el estado de una cuestión vivamente debatida entonces y termina su trabajo con la lista de todos los autores que se ocuparon de ello, a fin de poner a los lectores en condiciones de apreciar el mérito del tratado de La Fontaine y de entregarse fácilmente a investigaciones más amplias.
Este método filosófico le hizo el mayor honor al joven Jourdan; es el que entonces le ha dado suerte, siempre continuada, y el que forma el carácter distintivo que constituye uno de los principales méritos de sus creaciones.
De 1807 al 1814 Jourdan tomó parte en las diferentes campañas del gran ejército, uniendo siempre, a las obligaciones y al cansancio de su profesión, el trabajo de la ciencia, que era para él una necesidad constante y el único descanso que supo probar.
Su manera de servir y su devoción eran ejemplares. El 2 de octubre de 1809, fue designado, por el cirujano-mayor Perrin, jefe de ambulancias de la tercera división del segundo cuerpo, ya que había prestado importantes servicios desde el comienzo hasta el fin de la campaña.
Pero Jourdan, habitualmente retirado en medio de sus libros, ávido únicamente de establecer relaciones provechosas para su instrucción con los científicos de las diferentes ciudades donde permanecía, evitaba el ruido, desdeñaba hacerse valer y sólo obtuvo un ascenso a pesar de sus eminentes calidades.
Nombrado Ayudante-Mayor del 72º de Línea en 1808, con el mismo grado pasó al Val-de-Grâce en 1811 y, poco tiempo después, a las ambulancias de la guardia imperial.
A pesar de la actividad de las guerras de esta época y el número de bajas que ocasionaban, fue en este empleo en el que el licenciamiento general del ejército de 1814 encontró a Jourdan y se lo devolvió a la vida civil.
No obstante, había sido condecorado con la Orden de la Reunión en 1813 y lo fue con la Orden de la Legión de Honor en 1821.
Convertido en un hombre completamente libre, Jourdan pudo entregarse por completo a su afición o más bien a su pasión por la literatura científica.
Retirado con su madre, a la que rodeaba de los cuidados más tiernos, su universo era su despacho; sus libros, su sociedad casi exclusiva; dos o tres amigos muy íntimos, su librero y sus editores, que apenas eran suficientes para su prodigiosa fecundidad, constituían poco más o menos el círculo de sus relaciones.
Varias circunstancias motivaron los trabajos de Jourdan y les imprimieron la actividad increíble de la que hemos sido testigos.
Después de las guerras, donde los principios de libertad y las bases de la civilización, mucho más que los límites de los imperios, han sido discutidos, los espíritus, sobrexcitados por la lucha, parecen no poder agotar sino gradualmente el impulso que recibieron.
A la organización de los campos de batalla, a la discusión de los problemas sociales, suceden los trabajos de las ciencias, las especulaciones de la filosofía: la historia renueva la sucesión de los tiempos; la naturaleza es por todas partes interrogada; los descubrimientos se multiplican; el pensamiento del progreso humano recupera su dominio o, más bien, se lanza a una nueva vía, que recorre con no menos ardor que el que ponía en devorar la vía precedente.
Sobre todo en Alemania, cuya insurrección contra la dominación extranjera había tenido como origen la alianza de los pensamientos, el levantamiento unánime de las pasiones generosas y del patriotismo; en Alemania, después de la paz, las universidades continuaron siendo los focos de donde brotaron haces de luz en todas las direcciones.
La lengua alemana era entonces poco cultivada entre nosotros. Los libros de nuestros sabios vecinos permanecían en gran parte ignorados o, todo lo más, servían algunas veces para plagios clandestinos.
Jourdan, en contacto con los hombres más distinguidos a los que sus peregrinajes le habían permitido conocer, se indignaba con este estado de abandono o de desdén hacia una literatura cuyas profundidades, riqueza y originalidad admiraba.
“Es vergonzoso, decía, para nuestro país ignorar el más grande movimiento intelectual que haya tenido lugar hasta ahora y que no se haya puesto a los franceses en condiciones de apreciarlo”.
Este era su pensamiento dominante: difundiendo, popularizando en Francia los libros alemanes, creyó rendir y rindió efectivamente un señalado servicio a ambos países, al mismo tiempo que ejerció una influencia importante y saludable sobre sus trabajos e incluso sobre los de toda nuestra época.
Ciertamente, los resultados de la actividad alemana no habrían hecho efecto con toda su legítima autoridad sobre los progresos de las ciencias desde hace treinta años, si no hubieran sentado plaza en la literatura francesa, y no se habrían difundido con ella por todo el mundo civilizado.
Sin las continuas relaciones, establecidas por Jourdan, entre la Alemania científica y nosotros, una multitud de ideas nuevas o de descubrimientos interesantes, nacidos de la comparación, de la verificación de los trabajos y de la emulación desarrollada entre los dos países, quizá no se habrían producido o se habrían hecho esperar durante mucho tiempo.
¿Por qué no he de añadir al número de circunstancias que estimularon los trabajos de Jourdan y contribuyeron a sus éxitos, la felicidad que tuvo al encontrar a un hombre capaz de comprenderlo, de secundarlo; uno de estos libreros ilustrados que nos recuerdan los tiempos en que esta profesión venía en ayuda de los esfuerzos de la literatura y favorecía, multiplicando, propagando y embelleciendo sus obras, los progresos del genio humano?
Jourdan no traducía con el fin único de traducir; escogía los libros, las materias y trabajaba con vistas a una cuestión pendiente, a una dirección de investigación que le parecía importante seguir y aclarar.
Así, las traducciones de los escritos anatómicos de Tiedemann, de Meckel y de Carus eran dirigidas en cierto modo por las investigaciones de Geoffroy Saint-Hilaire y de su escuela de la filosofía de la ciencia, las leyes de la constitución, la teoría de las monstruosidades.
Hace unos veinte años, cuando la sífilis fue objeto de discusiones tan vivas respecto a su origen americano, a su naturaleza virulenta, respecto a su tratamiento exclusivo por el mercurio, Jourdan intervino, nos hizo conocer las profundas investigaciones de Hensler, Gruner y Sprengel, les unió las suyas propias y, echando mano de una experiencia de quince años, publicó un tratado sobre las enfermedades venéreas, cuya teoría podrá ser discutida, pero permanecerá como un modelo de claridad, de exactitud en las descripciones, de crítica profunda y siempre será consultado con utilidad.
Casi todas las ramas de la Filosofía y de las Ciencias naturales y médicas fueron abordadas por Jourdan.
Durante la campaña de 1813, había comenzado la traducción de la Histoire de la Médicine (Historia de la medicina) de Sprengel.
Durante nuestra penosa retirada de Leipsick, más de una vez, se le vio, llevando con él el libro y el manuscrito, resarcirse de las paradas del día o, por la tarde, aprovechar la claridad hasta el fin del vivaque para adelantar su trabajo.
La obra apareció en 1815. Al año siguiente, publicaba la Histoire de la Philosophie (Historia de la Filosofía) de Buhle. En anatomía, a los tratados de Meckel, de Tiedemann, de Carus, añadió la Encyclopédie anatomique (Enciclopedia anatómica), de la que aún falta un volumen. Sobre medicina, nos ha aportado valiosos escritos de Zimmermann, de Hufeland, de Thomson, de Hahnemann y de la inmensa mayoría de sus discípulos más distinguidos.
En Fisiología, ha dado a conocer a Rolando, Tiedemann y Gmelin, Burdach, Muller. Los químicos le deben las obras de Berzelius, de Rose, el manual de Liebig, etc.
Tradujo a nuestra lengua l’Histoire du droit romain (Historia del derecho romano) de Hugo, y quería hacernos apreciar a Kant no como la personificación exclusiva de la Filosofía en Alemania, sino como una brillante y gran introducción al estudio de los sistemas alemanes representados entonces por Fitchte, Jacobi, Schelling y Oken.
Las opiniones que nos ha dejado sobre estos ilustres pensadores y sobre los autores que debían entrar en la composición de la biblioteca filosófica moderna dan testimonio, a la vez, de la profundidad de sus conocimientos en esta parte fundamental de las ciencias humanas y de la precisión de su visión sobre los progresos que había hecho desde hacía cincuenta años, así como de la dirección que convenía imprimirle.
Pero estas traducciones no ocuparon tan completamente las vigilias de Jourdan, que había encontrado tiempo para componer algunas obras originales de un mérito incontestable. Admitido al doctorado en 1819, Jourdan eligió, como tema de su disertación preliminar, La pellagre (La pelagra), enfermedad sobre la cual reinaba entonces una oscuridad que las investigaciones más recientes están lejos de haber disipado por completo.
Jourdan trató este tema con una solidez de criterio y una elevación filosófica en sus valoraciones que aseguran a su trabajo un lugar eminente. Después de haber recordado y discutido las opiniones controvertidas de los médicos italianos acerca de la época de la primera aparición de la pelagra, establece la identidad esencial de esta afección como el “mal de la rosa de Asturias” y distingue con sagacidad la erupción pelagrosa, que le parece accidental, de la lesión profunda del organismo, que constituye realmente la enfermedad.
Las causas de ésta no consisten exclusivamente, según él, en el abuso de la sal marina, ni en el uso del maíz, ni en la suciedad, la miseria, etc.; son más generales y residen en el conjunto de circunstancias en medio de las cuales vive el pueblo lombardo, que Jourdan nos presenta en una de las comarcas más fértiles de Europa, alimentándose de pan de centeno mal cocido y agrio, de trigo de Turquía, de mijo, de trigo sarraceno, de pastas indigestas; comiendo raramente carne, bebiendo más raramente vino; cubriendo apenas su desnudez bajo algunos harapos; a menudo compartiendo su morada con animales inmundos, cuya suciedad no iguala a la suya; sometido no sólo a la influencia de los malos alimentos, de las aguas insalubres, a una profunda miseria, sino también a penas, a temores, a todas las tristes enfermedades causadas por las invasiones reiteradas, los impuestos exorbitantes, los cambios de gobierno y la mala administración, plagas despobladoras que afligían desde hacía treinta años el norte de Italia.
Estas consideraciones hacen presentir los consejos terapéuticos de Jourdan. A parte de los medios rápidamente indicados por los síntomas actuales y urgentes, es menos en los medicamentos y la farmacia que en la higiene y la reforma de las instituciones donde establece su poder.
“Que se haga, dice, menos dura la suerte de los cultivadores pobres, que se disminuyan las cargas que pesan sobre ellos, que se reaviven en su corazón los sentimientos de alegría, de esperanza y de felicidad, sin los cuales el hombre no puede disfrutar de la plenitud de la existencia, y la pelagra desaparecerá del seno de las poblaciones. No hay más que decir para librar a Italia de esta plaga, hay que apartar a los infortunados que la padecen, llevarlos a lugares solitarios y remotos y prohibirles las dulzuras del matrimonio”.
¿No se encuentra en estos pasos lo más juicioso y más elocuentemente que se ha escrito respecto a la lepra, a la peste y a algunas otras afecciones análogas, consecuencias, deplorables como ellas, de ciertos deterioros físicos y morales de la especie humana?
¿Hasta qué punto los cambios sobrevenidos desde 1819, en Lombardía y en el estado de las poblaciones donde la pelagra parece propagarse, son susceptibles de invalidar las apreciaciones y los preceptos de Jourdan? Es a los médicos ilustres que visitaron no hace mucho estas comarcas a los que hay que responder.
Ya he mencionado el Traité des maladies vénériennes (Tratado de las enfermedades venéreas) publicado por Jourdan en 1826. En 1834, redactó un valioso Dictionnaire de termes d’Histoire naturelle (Diccionario de términos de Historia natural). Proporcionó numerosos y excelentes capítulos al Dictionnaire des sciences médicales (Diccionario de las ciencias médicas), a la Biographie médicale (Biografía médica), a l’Encyclopédie moderne (Enciclopedia moderna), a Éphémérides universelle (Efemérides universal), a la Biographie universelle (Biografía universal). Le debemos aproximadamente un tercio del Dictionnaire abrégé des sciences (Diccionario abreviado de las ciencias médicas) y, de 1818 a 1812, fue redactor jefe del Journal complémentaire des sciences médicales (Periódico complementario de ciencias médicas), funciones delicadas, en las cuales, a pesar de acarrear una polémica cuyas tradiciones parecían perdidas, supo conservar una rara imparcialidad y no hizo enemigos.
Entre los escritos de Jourdan, la Pharmacopée Universelle (Farmacopea Universal) merece una atención especial por su extensión y su utilidad; trabajo ingrato si se considera sólo el mérito de la paciencia ejercitada y la dificultad vencida, pero trabajo inmenso cuando se recuerda que no conteniendo menos de 10.000 fórmulas, totalmente reducidas a la pauta uniforme llamada peso decimal, resume 42 farmacopeas legales y 31 formularios, tan oficiales como los médicos más célebres; trabajo en fin que le hace el honor más grande a su infatigable autor por el orden sencillo con el que supo coordinar tantos elementos diversos, tanto como por la claridad de las normas colocadas en la cabecera de cada sección, y relativas a las reglas a seguir en la preparación de los compuestos medicinales de las que son objeto.
Me he hecho pesado, señores, con una suerte de complacencia en los trabajos tan numerosos y diversos de nuestro colega. Fueron treinta y tres años de vida pasados en el despacho, casi totalmente aislado del mundo, sin otra alegría que la de la familia, de la que cada día aportaba su provisión a la inteligencia pura, a las ciencias más elevadas; el caso es que tal vida es un hecho raro en la época actual y merecería ser citada como ejemplo, si este ejemplo pudiera ser seguido.
Jourdan ha sido entre nosotros quizá el último representante de aquellos hombres de trabajo de los viejos tiempos que nos han legado estas colecciones considerables, estas bibliotecas tan amplias y variadas que la imaginación apenas comprende que hayan podido salir de la misma pluma, ser elaboradas por el mismo espíritu y que, ante ellas, nuestra pereza está como golpeada por el estupor.
Los escritos de Jourdan no deben ser valorados en menos de 100 volúmenes, de los que 72 son traducciones; 8, obras originales, más de 20, diseminadas en diccionarios y recopilaciones de toda naturaleza.
Nunca se hizo ayudar por nadie: al contrario, él estaba constantemente a disposición de los que habían recurrido a sus informaciones, siempre seguros de su vasta erudición.
A menudo médicos extranjeros, queriendo escribir en francés le traían manuscritos para corregir. “Escriban su comunicación en alemán, les decía, esto les será más fácil y yo habré hecho antes la traducción que la corrección”.
Jourdan estaba dotado del carácter más elevado, el más digno: le gustaba complacer y, sin que pareciera atraer el premio del reconocimiento, era sensible a ello. Era una de esas naturalezas lógicas y rectas que, en todas las cuestiones, van directamente al resultado y lo abordan sin dudar.
Expansivo sólo con sus amigos y en la intimidad, era reservado o silencioso con la gente; pero su pensamiento era audaz, su leguaje, categórico; sus opiniones, absolutas; a primera vista, era desafiante y, sin embargo, detrás de esta rudeza aparente, era el hombre mejor, el corazón más noble y el más compasivo; el marido, el padre más tierno, el amigo más abnegado.
De constitución robusta y de talla media, así que de una gran vitalidad y ajeno a las agitaciones de la ambición y de la envidia, Jourdan parecía que debería alcanzar una edad avanzada, cuando hacia finales de noviembre último fue afectado por una erisipela en la cara, en Saint-Mandé, donde se había instalado para dirigir la educación de su hijo.
A pesar de los más sabios cuidados, la enfermedad recorrió casi toda la superficie del cuerpo, se acompañó de síntomas encefálicos persistentes y provocó su muerte el 2 de enero de 1848, cuando nuestro colegio acababa de cumplir su año 59. Se extinguió como había vivido, con la mayor tranquilidad, rodeado por su familia y por algunos amigos incondicionales.
Adiós, Jourdan, recibe aquí la expresión de nuestro pesar. Tu vida no ha sido sino un largo trabajo, la amistad y la ciencia conservarán eternamente el recuerdo de tu abnegación y de tus virtudes”.
Miércoles, 1 de noviembre de 2000. Dr. R. S.
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