EUGENIO E. ANSELMI. REPERTORIO DE LA MATERIA MÉDICA HOMEOPÁTICA
Posted: Abril 17th, 2011 | Author: Emilio Morales | Filed under: Repertorios | No Comments »
Editado en Buenos Aires (República Argentina) en 1947, bajo los auspicios de la Asociación Médica Homeopática Argentina.
Hace ya muchos años, sin duda más de treinta, que encontré por pura casualidad esta curiosa obra en una librería de viejo. Fue mi primer repertorio, ya que hasta entonces me había tenido que contentar con algunas materias médicas, sobre todo francesas, para salir adelante con mis prescripciones.
Podrá observarse que el autor firmó y numeró los ejemplares. El que aquí aparece es el número 112. Una fruslería para bibliófilos.
Antes de pasar a describirlo, no estará de más transcribir el breve prólogo con el que el autor justifica su trabajo:
“La aparición de este repertorio obedece a una necesidad imperiosa del momento actual, en el que las publicaciones homeopáticas han sufrido una justificada y sentida detención por el reciente conflicto mundial, y sin que en modo alguno abrigue el propósito de desalojar ni competir con ninguno de los ya existentes y muy calificados.
”La utilidad de estas obras para el profesional que se inicia en esta rama de la terapéutica, como para el perfeccionamiento del ya consagrado, es innegable.
”Guiado por la finalidad de ser práctico, este repertorio utiliza los medicamentos y los síntomas que la experiencia señala como más comunes (125 remedios y 2055 rubros), caracterizándose por presentar en guarismos ubicados en sus respectivos casilleros los distintos valores que cada remedio posee para determinados síntomas. Los horizontales sirven para mostrar los síntomas que entran en cada remedio y los verticales señalan los remedios que cubren cada síntoma a repertorizar. Esto, que significa fácil manejo y ahorro de tiempo constituye nuestro mayor anhelo.
”Para su confección se han consultado los repertorios más importantes y conocidos y, vista la falta de uniformidad en los valores, como la confrontación de los remedios, se aceptó el valor más alto que cada autor señala para un mismo síntoma, como así el remedio que esté citado, aunque sea una vez, inducido por nuestra práctica al comprobar tan escasa diferencia entre los estudios hechos con este repertorio y controlados con el Kent y el Boenninghausen, como más empleados.
”De tal modo, los valores se tomaron: del Boenninghausen y del Jahr: 5, 4, 3 y 2, equivalentes al Kent y Jordán en 5, 4 y 3 y al Lippe y Boericke, en 5 y 4.”
Sigue una breve y juiciosa introducción sobre el uso del repertorio que enseguida da paso a las fichas repertoriales. Bien es cierto que éstas no se pueden utilizar sin recurrir al Índice del Repertorio de la materia médica, un folleto editado aparte en el que se recogen por orden alfabético indiscriminado todos los síntomas que encontraremos en las fichas repertoriales.
Aquí, junto a cada síntoma aparece el número de una página-ficha, en cuyo ángulo inferior derecho aparece un recuadro con 15 síntomas numerados del 1 al 15, número que nos remite a la situación del síntoma elegido dentro de esa misma página. Soy consciente de que así, explicado, parece complejo, pero es de lo más fácil.
Ahora comenzamos a repertorizar, utilizando para ello las plantillas de papel cebolla que acompañan a la obra. En el ángulo inferior derecho hay espacio para anotar los síntomas elegidos con el número de la página-ficha a continuación. Iremos de una página a otra del fichero, superponiendo la plantilla a cada síntoma a repertorizar y escribiendo (calcando) en las cuadrículas correspondientes los valores con que cada remedio cubre nuestro síntoma.
Los remedios (sólo 125) están impresos tanto en las fichas como en las plantillas. En estas últimas, además, hay reservado un espacio para el nombre del paciente y la fecha. Un vez que hayamos calcado los valores correspondientes a todos los síntomas elegidos, la repertorización está concluida.
Se trata de una obra ingeniosa y sin la menor duda útil siempre y cuando tengamos en cuenta sus limitaciones inherentes. Ahora bien, esas limitaciones vienen paliadas en parte por dos hechos en los que casi todos los homeópatas podríamos estar de acuerdo (con todos los matices que consideréis oportunos):
El primero es que en los repertorios sobran síntomas (seguramente también faltan) y remedios.
El segundo es que muy a menudo la repertorización (incluso con repertorios extensos) nos lleva precisamente a ese pequeño número de remedios que Anselmi propone y que, muy a menudo también, cuando recetamos los remedios llamados pequeños lo hacemos basándonos nuestros conocimientos de la materia médica más que en el resultado repertorial.
En fin, lo dicho: el repertorio de Anselmi. Creo que, ahora que lo he desempolvado, volveré a utilizarlo.







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