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BIOGRAFÍA DE EMMANUEL CAHIS (1855-1934)

Posted: Abril 15th, 2011 | Author: | Filed under: Biografías, Historia | No Comments »

Fuente: Dr. Séror http://www.homeoint.org/seror/biograph/cahise.htm

El doctor Emmanuel Cahis (El 7 de febrero de 1855, el 15 de mayo de 1934 en Barcelona)


Referencias: Dr. Emmanuel Cahis. Propagateur de l’ Homéopathie, n° 7, julio de 1934 (Dr. Henry Duprat) y Homéopathie Moderne, 1 de diciembre de 1934, n° 19, página 670 (Dr. Fortier Bernoville)

Presentación: esta biografía es una combinación de las dos referencias que facilito arriba. Duprat y Fortier Bernoville conocieron a este gran médico homeópata catalán, que se hizo célebre en nuestros días por los famosos nosodes de Cahis. (Dr. R. S.)

El Doctor Emmanuel Cahis nació en Barcelona el 7 de febrero de 1855. Su padre era médico y fue él su primer maestro.

Con sus estudios sólidos asombró a sus condiscípulos y a sus maestros y, por una concesión especial, a 14 años superaba el bachillerato.

Médico a los 20 años. Doctor en medicina el 12 de mayo de 1875 (médico cirujano) en la Universidad de Barcelona.

“La enseñanza oficial no había satisfecho en absoluto sus aspiraciones y este joven médico, ya tan distinguido, que leía mucho y estaba al corriente del movimiento médico mundial, se convenció rápidamente de la superioridad de la doctrina hahnemanniana y se puso a estudiar el Órganon y la Materia médica, y en 1887, sin preocuparse por las opiniones de sus colegas, se dedicó por entero a la práctica de la homeopatía”.

Prosiguió y terminó la obra de su maestro, el doctor Almaté de Barcelona publicando el libro que su muerte había impedido terminar.

El doctor Cahis es quien fundó la primera Academia homeopática de Barcelona, de la que abandonó algunos años más tarde la presidencia a consecuencia de divergentes puntos de vista con sus colegas: divergencias más políticas que médicas.

También era miembro de honor de la Sociedad homeopática madrileña y de la Academia homeopática de México.

“En 1912, en el Congreso internacional homeopático de Gante, lo encontré por primera vez con  la señora Cahis, su esposa, su abnegada y constante colaboradora, que fue la dulce compañera de su vida y que piadosamente le cerró los ojos el 15 de mayo último.

Es allí, en Gante, dónde reitera delante de los miembros del Congreso sus experiencias concluyentes sobre las altas diluciones de toxinas del tétanos, diluciones que había preparado él mismo y en las que  empleaba diferentes escalas entre las potencias 3000 y 4000″.

Todas sus experiencias han sido mencionadas en la antigua revista belga de Homeopatía y en un opúsculo que el Doctor Cahis publicó al año siguiente.

En 1916 hizo aparecer en Barcelona una nueva revista titulada La homeopatía, pero en aquella época agitada, el mundo tenía su atención en otro lugar y solamente vieron la luz tres números.

Sin embargo, el doctor Cahis no cedió en absoluto, a pesar de una salud precaria y dolores de cabeza muy frecuentes, trabajaba siempre recibiendo a numerosos pacientes, inventando máquinas y persiguiendo sin tregua sus numerosas y tan interesantes experiencias.

La señora Cahis no lo dejaba rodeándole de sus constantes y vigilantes cuidados, y podemos decir que gracias a ella pudo transitar por la vida sin obstáculos y terminar sus numerosos trabajos.

En 1924, el doctor Cahis hizo reaparecer su revista La Homeopatía, pero ésta apenas sobrevivió al Congreso de internacional “Homéopathie Council”, que tuvo lugar en Barcelona ese mismo año bajo la presidencia de nuestro añorado amigo el doctor Miguel Balari, y tuvo un verdadero éxito.

El doctor Cahis aprovechó el día de la clausura del Congreso, el 24 de septiembre, para celebrar sus bodas de oro como médico.

Lo hizo con esplendor, rodeado de los médicos extranjeros presentes en Barcelona que habían querido tributar a este gran médico, a este hombre de bien, el testimonio de su simpatía.Yo tuve el privilegio de asistir junto a mi excelente amigo el Dr. Bayle y al añorado Dr. León Collard, desaparecido cruelmente poco tiempo después de recibir el afecto de sus amigos y de sus pacientes.

Sintiendo próximo su fin, el doctor Cahis hizo venir a sus amigos y familiares, recibió los últimos sacramentos con plena su lucidez y esperó la muerte con serenidad.

Que la señora Cahis reciba, con la expresión de nuestro homenaje, nuestras condolencias muy sinceras. Que las numerosas muestras de simpatía que le llegan de todos los puntos del globo puedan apaciguar su dolor inmenso y aliviar su gran pena.

La obra tan vasta y tan grande que el doctor Cahis sacó adelante con una labor tan tenaz no desaparecerá con él; sus discípulos y amigos tendrán el honor de continuarla y la memoria de este gran homeópata sobrevivirá intacta y respetada entre todos los que lo han conocido, intimado y apreciado.

Que el Dr. À. Vinyals y todos nuestros amigos de Barcelona, a los que no olvidamos, encuentren aquí la expresión de nuestros sentimientos emocionados y afectuosos.

Así se acaba la exposición del Dr. H. Duprat. He aquí ahora la del Dr. Fortier Bernoville:

Con el Dr. Cahis desaparece una gran personalidad mundial de la homeopatía, un gran médico, que no siempre ha sido comprendido en vida, pero cuyo nombre permanecerá, porque creó una obra y dotó la homeopatía de armas nuevas a la vez que de una técnica que merecen ser profundizadas.

Por mi parte, estoy orgulloso de haber contribuido lo más posible a que sus ideas se conozcan entre los homeópatas franceses.

Repetidas veces, hice el viaje a España para conocer a nuestros colegas de Barcelona, de Madrid, de Sevilla. Allí experimenté profundas alegrías y volví con cálidas y profundas amistades.

Admiré sobre todo el desarrollo de la homeopatía en Barcelona y en toda Cataluña, gracias a Auguste Vinyals, introductor entusiasta universalmente conocido, y a los doctores Verjes y Torrent, que lo secundan tanto afecto.

En cada uno de mis viajes, he visitado al Dr. Balari, desaparecido desde el año pasado, y he admirado la excelsa calidad de las enseñanzas del anciano presidente del Congreso internacional de Barcelona, tales que mostraba, en sus hermosas tablas iconográficas, 25 de los principales remedios de la Materia médica.

No olvidaré tampoco la calurosa acogida que recibí de los miembros de la Academia de Barcelona, entre otros, de los doctores Olivé, Gallard y del Dr. Sole y Pla, muy interesante figura de la homeopatía catalana, más especialmente versado en el estudio tradicional de las plantas.

Pero, cualesquiera que sean las diferentes tendencias científicas de los homeópatas barceloneses y las escuelas por las que simpatizaban, todos se ponían de acuerdo para considerar al Dr. Cahis como una personalidad eminente que unía a un conocimiento profundo de la Materia médica una imaginación creadora, fecunda y segura.

Cuando vi al Dr. Cahis por primera vez en 1929, aunque mayor y ya afectado por la enfermedad, casi ciego, todavía recibía enfermos y no había querido renunciar a nada de su intensa actividad.

He guardado numerosas cartas de él en las cuales me exponía sus puntos de vista.

Me regaló sus principales obras y algunas de sus cepas medicamentosas, de las que pude apreciar su valor.

Durante un segundo viaje a Barcelona, en 1932, vi de nuevo al Dr. Cahis, en compañía de su fiel amigo y discípulo, el Dr. Blanch Clausell.

Entonces estaba muy afectado por la enfermedad y, para que todavía hubiera podido vivir cerca de dos años más, ciertamente la Providencia habría debido darle tanta reserva de fuerza vital como  energía moral y coraje físico poseía.

Durante dos años, nuestro amigo Poret y yo mismo tuvimos la tarea de recibir los artículos del Dr. Cahis, escritos unas veces en español y otras en francés, siempre muy difícilmente legibles, dada la debilitada vista del autor, y hubimos de entregarnos a un verdadero trabajo de desciframiento de jeroglíficos.

Estos diferentes artículos aparecieron en L’ Homœopathie Française, bajo el nombre de Testament homoeopathique.

Un día retomaremos la obra del Dr. Cahis en L’ Homoeopathie Moderne, porque merece ser bien conocida de todos nuestros lectores.

Es lamentable que nuestro amigo, vencido por la edad y la enfermedad, no haya podido proseguir su tarea hasta el final, y es necesario salvar del olvido sus trabajos y sus teorías, que concuerdan tan maravillosamente con nuestro movimiento de L’ Homoeopathie Moderne.

Gracias a nuestro amigo el Dr. Vinyals, hemos podido recoger algunos detalles sobre la vida pasada del Dr. Cahis, así como una de las últimas fotografías de este ilustre y añorado colega.

Nació en Barcelona el 7 de febrero de 1855; su padre, el Dr. Manuel Cahis Viader, también era médico y el hijo mostró desde los primeros años de sus estudios su gran talento y su formidable inteligencia.

Con notas excepcionales, acabó sus estudios de bachillerato a la edad excepcional de 14 años; sus estudios de medicina finalizaron a los 20 años y su título de médico-cirujano le fue otorgado por la Universidad de Barcelona el 12 de mayo de 1875.

Practicó la alopatía durante algunos años en tres ciudades próximas de Barcelona, pero, convencido de la superioridad de la doctrina de Hahnemann, estudió profundamente la materia médica homeopática y desde el 1887 practicó la homeopatía con un entusiasmo siempre creciente.

En 1893, el Dr. Cahis se casó con la señorita Juana Milla y algún tiempo después fue a Nueva york para conocer a los grandes homeópatas americanos de este tiempo.

En 1887 formaba parte del Comité de redacción de la revista Consulteur Homoeopathique bajo la dirección del gran homeópata Dr. Almato.

En 1891 completó la obra póstuma del Dr. Salvio Almato, titulada  L’indication caractéristique de cent médicaments homœopathiques.

Es a él a quien se le ocurre la idea de fundar la primera Academia Homeopática de Barcelona, pero se separó pronto de esta academia, porque su carácter era muy inclinado a la soledad y al aislamiento.

Entre sus distinciones, hay que mencionar que fue miembro de honor de numerosas sociedades homeopáticas y nombrado vicepresidente honorario del International Homoeopathique Council.

En 1911 el Dr. Cahis presentó en el Congreso Homoeopathique International de Londres una comunicación titulada La homeopatia segura, y el año (1912) siguiente publicó un opúsculo: La homeopatía demostrada experimentalmente.

En 1916 publicó una revista titulada El homeópata, de la que de nuevo aparecieron algunos de sus números en 1924.

Podemos resumir la obra del Dr. Cahis en tres partes:

1° Nos dotó de noxodes muy eficaces haciendo incursiones muy avanzadas en el campo de la isopatía, y nos enseñó a emplear según la ley de similitud ciertos productos tóxicos diluidos no solamente de modo específico, sino según la ley de analogía.

2 ° El Dr. Cahis fue el primero que tuvo la idea de mezclar las diluciones del mismo remedio. Daba por ejemplo una medicina a dilución baja, alternada al día siguiente con una mezcla de numerosas altas diluciones del mismo remedio. Obtuvo así los resultados completamente interesantes.

Recuperamos actualmente el estudio de la mezcla de diluciones del mismo remedio, que es apasionante. Existe aquí un fenómeno análogo a lo que se observa en física: el fenómeno de caída de potencial; acción corta pero rápida y la mayoría de las veces profunda.

3° Pero sobre todo el Dr. Cahis fue el gran precursor de los trabajos de Biología experimental que tienen por objeto probar la acción de las dosis infinitesimales y que son repetidos por la escuela de L’ homoeopathie moderne.

Así es como demostró por la experiencia que un organismo animal o humano se sensibilizaba de modo extraordinario a la acción de un tóxico si en el curso de la intoxicación se añade la prescripción de ciertos remedios diluidos.

Mal comprendidos en vida del autor, ciertamente los trabajos del Dr. Cahis serán recuperados en el futuro. Les corresponde a los seguidores del movimiento modernista reivindicarlos y proseguirlos como el gran homeópata catalán lo habría deseado.

Digitalización, comprobación, ilustración, comentado, actualizado para HI, este Miércoles, 31 de julio de 2002.


2ªBIOGRAFÍA DE EMMANUEL CAHIS (1855-1934)

por el Dr. Robert Séror

Traducción francesa. Mep e ilustración: Dr. R. S.


Querido Dr. Séror,

Le envío la foto del doctor Cahis así como una postal que este último le escribió a mi abuelo Joaquín Vilaro en el curso de uno de sus viajes a la Gran Bretaña.

Una postal de Leicester (UK) enviada por el Doctor Cahis a su familia, cara 1 (<>), cara 2 (<>).

También le relato algunas historias de las que me acuerdo y que provienen de mi padre, Manuel Vilaro, (fallecido en 2001), que nos hablaba sin cesar de Manuel Cahis (Dr. Emmanuel Cahis).

Por favor, observe el pequeño árbol genealógico que reconstruido para usted con el fin de que pueda comprobar las relaciones que existen entre el Doctor Manuel Cahis, mi padre (Manuel Vilaro) y el resto de nuestra familia (yo mismo y mis hijos). Árbol genealógico: (<>).

El nombre del doctor Emmanuel Cahis en catalán,  en español era Manuel Cahis Balmanya (Cahis: apellido de su padre; Balmanya: apellido de su madre), porque en España, la gente tiene dos apellidos: el primero es el del padre y el segundo, el de la madre.

Sus padres eran nativos de Lloret de Mar (provincia de Gerona, España). Más precisamente, Manuel Cahis pasó su primera infancia en la pequeña ciudad de Lloret de Mar, al nordeste de España.

Mi padre (Manuel Vilaro) tenía solamente de 19 años de edad cuando Manuel Cahis falleció en 1934. Mis recuerdos son más bien de naturaleza familiar; por ejemplo, sé que a Manuel Cahis, además de su gran interés por el estudio de la homeopatía, le gustaba pintar y tocar un instrumento musical.

Pasaba varias horas a la semana dibujando y pintando. Muchos de sus amigos se preguntaban cómo podía encontrar el tiempo necesario para satisfacer sus aficiones artísticas. El Doctor Manuel Cahis respondía que una persona podía hacer todo en la vida si ésta estaba bien organizada.

Y eso es lo que hizo. Encontraba tiempo para pintar, para tocar un instrumento (creo que era el piano, pero no estoy segura de eso). Pasaba su tiempo con su gran familia, lo que le encantaba hacer,  así como dar grandes paseos y grandes caminatas.

Su familia y sus amigos estaban muy impresionados por todo lo que hacía, dado que su carrera de médico y sus investigaciones en homeopatía le ocupaban mucho tiempo.

Manuel Cahis no tenía hijos, pero su casa estaba siempre llena de niños en los momentos de fiesta; por ejemplo, Navidad, el 25 de diciembre; San Esteban, el 26 de diciembre; la Epifanía, el 6 de enero; San José, el 19 de marzo; San Juan, el 24 de junio.

El 1 de enero, la familia celebraba dos fiestas: el día de Año Nuevo y la onomástica de Manuel. Así comidas especiales eran preparadas en honor del doctor Manuel Cahis y también de Manuel Vilaro, que estaba presente cuando era niño.

Los miembros de la familia, que le visitaban durante las vacaciones, eran mi abuelo Joaquín Vilaro, mi abuela y sus tres hijos: Joaquín, el mediano), María y Manuel, el más pequeño, padre de la señora Helena Ferrer.

Para estos acontecimientos especiales, mi abuelo Joaquín escribía poemas para el Doctor Cahis y su esposa (conservo uno de estos poemitas), que mi padre y otros niños debían recitar al doctor Manuel Cahis o a su esposa Juanita.

He aquí una anécdota respecto a la vida de Manuel Cahis cuando era estudiante en la Universidad de Barcelona: numerosas veces debía caminar varios kilómetros para ir a sus cursos universitarios, porque, no tenía bastante dinero para pagarse a la vez el transporte y el alimento.

Una vez, cuando era niño, mi padre le preguntó a su tío, el doctor Manuel Cahis, si, era difícil de recordar el contenido de los libros. El doctor Cahis le respondió que en su caso personal no tenía que hacer mucho esfuerzo, porque tenía una memoria fotográfica: solamente necesitaba leer una vez un capítulo para memorizarlo inmediatamente.

El más bello recuerdo que me queda en relación a Manuel Cahis es que salvó la vida de mi padre (Manuel Vilaro), en tanto que numerosos médicos de Barcelona lo habían desahuciado diciéndole a la familia que le quedaba muy poco tiempo de vida, porque mi padre, habiéndose enfriado, contrajo una neumonía.

En ese tiempo (hacia 1922), los antibióticos no existían y el Doctor Cahis salvó a mi padre utilizando la terapéutica homeopática.

Se le propuso al doctor Manuel Cahis el título de Presidente honorario de un congreso internacional de medicina en Gran Bretaña a principios del siglo xx, pero declinó la oferta, porque se sabía ya muy enfermo.

Glosario en español:

Carlos Sanchez Vilaro, mi hijo, nacido en Barcelona, España, en 1970.

Carolina Sanchez Bernat, mi hija, nacida en Nueva York, USA, en 1975.

Elena Vilaro, Elena Ferrer por matrimonio, nacida en Cuba en 1946.

Joaquín Vilaro, nacido en Barcelona, España, en 1911.

María Vilaro, nacida en Barcelona, España, en 1913.

Manuel Vilaro, mi padre, quien guardó la foto aquí, junto al doctor Cahis y me contó la vida de este último. Nacido en Barcelona, España, en 1915.

Joaquín Vilaro Plaja, nacido en Lloret de Mar, provincia de Gerona, en 1877.

Manuel Cahis Balmanya, nacido en Lloret de Mar, provincia de Gerona, España, pero prácticamente pasó toda su vida, en Barcelona.

Joaquin Vilaro Cahis, nacido en Lloret de Mar, provincia de Gerona, España.

Cahis Viader, nacido en Lloret de Mar, provincia de Gerona, España.

María Socorro Cahis Viader, nacida en Lloret de Mar, provincia de Gerona, España.

Joaquin Vilaro Noia, nacido Tordera, provincia de Barcelona, España.

Gracias a señora Helena Ferrer, descendiente del Doctor Cahis, por el texto y la foto. Recibidos por correo electrónico el domingo, 24 de abril de 2005.



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