BIOGRAFÍA DE GEORGES DEMANGEAT
Posted: Marzo 14th, 2011 | Author: Matilde Rubin | Filed under: Biografías, Historia | No Comments »Fuente: Dr. Séror http://www.homeoint.org/seror/biograph/demangeat.htm
Drs. Robert BOURGARIT y René CASEZ
Presentado por el Dr. R. Séror
Georges DEMANGEAT (1913-1990)
El doctor Georges Demangeat:
una vida al servicio de los demás
por los Drs. Robert BOURGARIT et René CASEZ
Bajo este título la prensa de Saboya expresaba un gran agradecimiento hacia Georges Demangeat, desaparecido accidentalmente el 24 de julio de 1990.
Georges Demangeat nació en Lyon el 19 de noviembre de 1913.
Después de sus estudios secundarios en el instituto de Chambéry, deseaba ser marino y presentarse en la escuela naval, pero las exigencias de las matemáticas lo decidieron a orientarse hacia la medicina naval. Hizo su primer año de medicina en Brest preparándose en salud naval; aprobó las oposiciones, pero en un puesto que lo habría orientado hacia la medicina colonial por la que no sentía interés. Continuó entonces sus estudios médicos en la Facultad de Medicina de Lyon. Tras haber hecho su internado en Saint-Etienne, se estableció en 1938 en una pequeña localidad de Drôme, en Luc-en-Diois, donde practicó como médico de medicina general y médico-farmacéutico. La tarea era particularmente delicada en este periodo de Guerra Mundial en esta región de fuerte resistencia. Sin embargo, la asumió hasta 1944, salvo durante el año de movilización en el que sirvió en Lorena.
Fue durante este periodo de medicina rural cuando, leyendo libros de homeopatía, fue seducido por las ventajas de esta terapéutica mal conocida en la época; emprendió su estudio y comenzó a practicarla.
Así, en 1944, abrió una consulta de médico homeópata en Chambéry, ciudad donde residía su familia. Allí ejerció hasta una jubilación merecida en 1986.
EL HUMANISTA
La vida de Georges Demangeat estuvo repartida entre sus enfermos, sus alumnos y su abnegación social. Cuando se lo solicitaba para una función nunca sabía decir que no, a pesar de todas sus ocupaciones familiares y las cargas que reclamaba su profesión. Su rigor moral, su sentido de la responsabilidad, sus cualidades de organizador hicieron que recurrieran mucho a él.
Sólo hay que ver todas las funciones para las que fue llamado para darse cuenta del altruismo y de las capacidades de este hombre fuera de lo común.
Gran deportista de montaña, asumió la presidencia de la sección de Chambéry del Club Alpino Francés y del Socorro en montaña de Saboya.
Elegido concejal municipal de Chambéry de 1959 a 1965, el alcalde de la época, Pierre Dumas, le delegó sus poderes de presidente de la Comisión hospitalaria y, por esta razón, fue responsable de la reforma del Centro hospitalario de la ciudad y de la puesta en marcha del nuevo hospital.
Preocupado por los problemas de los desfavorecidos, fue administrador del Office H.L.M. durante 25 años presidiendo la comisión de atribución de los alojamientos, y creó un centro sociocultural en la Z.U.P. que administró durante largos años.
Preocupado por la suerte de las personas mayores, se ocupó de crear, con ideas de vanguardia notables para la época (hace más de treinta años), alojamientos individuales supervisados médicamente para personas mayores, estructuró un Servicio de cuidados a domicilio asegurado por la Cruz Roja, y creó una consulta de gerontología en colaboración con el profesor Hugonot de Grenoble.
En tanto que miembro del Colegio de Médicos de Saboya, fue delegado en el Consejo de administración de la Caja de seguridad social de Chambéry y, durante la creación de un centro de examen de salud, obtuvo, después de ásperos debates, que fuera asegurado por médicos liberales y que los resultados de estos exámenes fueran comunicados automáticamente a los médicos de cabecera de los pacientes.
No nos queda más que admirar el altruismo, la capacidad de trabajo y las cualidades profundamente humanas de este hombre capaz de llevar a cabo tantas tareas, junto a una vida familiar muy plena y de una actividad médica profesional muy densa.
EL MÉDICO
Esta vida profesional fue consagrada esencialmente a la homeopatía. En 1944, durante la instalación de Georges Demangeat en Chambéry, apenas podía uno iniciarse en la homeopatía en provincias más que por la lectura de obras y las clases por correspondencia del Centro Homeopático de Francia… Así fue como dio sus primeros pasos en esta disciplina. Pero tuvo la revelación de las posibilidades extraordinarias de esta terapéutica cuando conoció en 1951 a uno de los más famosos prácticos de esa época, el doctor Emmanuel Gailhard de Marsella, que era sobrino del doctor Chargé, un gran nombre de la homeopatía.
Le mostró lo que era la verdadera homeopatía en su estricta aplicación hahnemanniana, lo puso en guardia contra las soluciones fáciles propuestas por ciertas escuelas. Lo ayudó con numerosos consejos en sus esfuerzos terapéuticos y lo animó a seguir la enseñanza que el doctor Pierre Schmidt de Ginebra daba en Lyon. De estas dos fuentes, los doctores Gailhard y Schmidt, extrajo Georges Demangeat los conocimientos que debían hacer de él, a su vez, uno de los más grandes homeópatas de su tiempo. Siempre ávido por perfeccionarse, siguió así las conferencias del doctor Schmidt durante 20 años en Lyon, luego durante 5 años en Ginebra. Participaba en ellas a menudo con intervenciones de gran interés.
Por otra parte, en los numerosos congresos o reuniones homeopáticos en los que participaba, sus conferencias eran siempre muy notables y sus críticas muy escuchadas, debido a la reflexión que aportaba. Porque Georges Demangeat no hablaba de los temas o de las ideas que exponía más que después de una madura reflexión, como pudieron darse cuenta sus amigos del « grupo H » y sus colegas de la Asociación Hahnemanniana del Centro (a cuyas reuniones nunca faltaba).
Sólo hay que leer las selecciones que sus alumnos publicaron de todos sus trabajos, recuperados en una obra publicada recientemente, para darse cuenta de la inmensa actividad que desarrolló en el mundo homeopático.
A pesar de este intenso gasto de energía, a pesar de la importancia de su clientela, nunca descuidó la calidad de su práctica. Sus enfermos son unánimes diciendo el apego que tenían por él, tanto por los cuidados que les prodigaba como por su amabilidad y sus cualidades humanas. Todos los colegas pueden atestiguar el rigor con el que aplicaba las reglas de las que Hahnemann había hecho el fundamento de su método. Se puede decir que fue, entre los médicos homeópatas, uno de los más rigurosos en su práctica.
Tanto en su vida médica como en su vida pública, sus cualidades de unificador, de organizador, su valor profesional lo habían llevado a la presidencia de las principales sociedades homeopáticas.
Así fue como le fue confiada la presidencia del Instituto Nacional Homeopático de Francia, luego la de la Escuela Francesa de Homeopatía, y lo solicitaron para representar a Francia en la Liga Médica Homeopática Internacional.
A pesar de esta orientación independiente, fue elegido en el Consejo del Colegio de Médicos de Saboya, en el seno del cual tuvo una acción particularmente eficaz a favor de los médicos liberales.
EL ENSEÑANTE
Pero fue en la enseñanza que prodigó incansablemente a numerosos discípulos y hasta su último día donde sus cualidades pedagógicas y su inmenso conocimiento de la homeopatía (muy especialmente del Órganon al que se refería sin cesar) debían hacer de él un maestro.
En los años sesenta, el doctorr Zissu, entonces presidente del l’I.N.H.F. que él había fundado, le pidió a Georges Demangeat que previera y organizara, en la región donde vivía, una enseñanza de la homeopatía vinculada al I.N.H.F. La tarea era difícil porque, en esa época, la homeopatía estaba muy bloqueada por numerosos tabúes científicos y los jóvenes médicos no la buscaban para especializarse.
A Georges Demangeat le hizo falta mucha paciencia y perseverancia para emprender su cruzada y atraer, en 1968, a un alumno, luego a dos, luego a tres alumnos a los que dedicaba una gran parte de su tiempo cada semana. Pero la calidad de su enseñanza y su reputación hicieron que los tres alumnos de 1968 llegaran a ser cincuenta en 1976.
Esta afluencia creó una situación material difícil, porque recibía a sus alumnos en su casa y, como siempre, desinteresadamente. A falta de sitio, se hizo indispensable estructurar lo que se había convertido en una importante escuela.
Así, en 1976, en colaboración con los doctores Bourgarit de Grenoble y Morel de Chambéry, fundó la Escuela de Homeopatía Hannemanniana Dauphiné-Savoie, una de las más raras escuelas unicistas que existen en Francia.
La influencia de Georges Demangeat se extendió rápidamente mucho más allá de su ciudad y, seducidos por su enseñanza, otros médicos formaron grupos de estudio de homeopatía unicista en París y en diversas regiones de Francia, donde no dudaba en acudir, siempre con la misma entrega y el mismo desinterés.
Ante el éxito de esta enseñanza, Georges Demangeat y Robert Bourgarit organizaron seminarios en primer lugar anuales, y luego bienales para reunir a los alumnos cada vez más numerosos. Todos aquéllos que siguieron el extraordinario ambiente de estos seminarios evocarán con gran nostalgia los nombres de Sévrier, Aiguebelette, Saint-Egrève, Montmiral, Saint-Jorioz y sobre todo Biviers que se convirtió en el nombre genérico de estas reuniones tan preciadas en Francia y donde se encontraban a veces más de doscientos participantes.
Cabe preguntarse cómo un hombre pudo hacer frente a tantas cosas con la sola ayuda de su esposa cuya hospitalidad y abnegación pudieron apreciar muchos.
Siempre con esta necesidad de ayudar a los demás a seguir el recto camino en la homeopatía, Georges y Hélène Demangeat acogían, además, de veinte a treinta alumnos cada año, durante un fin de semana, en el familiar y caluroso ambiente de su casa de campo de Saint-Apollinaire de Cas en Ardèche.
A la vuelta del seminario de 1990, el 24 de julio, el destino debía arrebatarnos a Georges Demangeat, en pleno dinamismo, privando a la homeopatía de uno de sus más sólidos pilares. Todavía tenía mucho que decir y hacer en este terreno, mucho que enseñarnos como había hecho a lo largo de toda su vida, una vida de entrega, una vida al servicio de los demás.
Drs. Robert BOURGARIT y René CASEZ

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